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¿Cómo organizar los recursos en el ambiente instruccional?


Los recursos son parte del ambiente instruccional o de aprendizaje, además de los objetivos, contenidos, métodos y actividades de enseñanza, aprendizaje y evaluación; configuración didáctica dispuesta intencionalmente para guiar al estudiante al logro de lo previsto en un programa concreto y que se desarrolla conforme a una dinámica influida por la interacción entre los sujetos participantes en la construcción de significados y nuevos conocimientos. 

Mucho se ha hablado sobre el uso de los recursos en la enseñanza, la calidad de los mismos y la mayor o menor ventaja de uno sobre otro. Específicamente, el consenso de los autores indica que su valor instrumental no está en ellos mismos, sino en cómo se utilizan desde lo didáctico, a su accesibilidad y a las características de la población.

No es un tema menor la selección y uso de los recursos. Veamos…

A qué nos referimos como recursos en el ambiente de aprendizaje
Recursos didácticos*


¿A qué nos referimos como recursos en el ambiente instruccional?


Moreno[i] nos brinda una visión general acerca del tema, comenzando por esclarecer desde su punto de vista los conceptos de recursos, medios y materiales, afirmando que los primeros engloban a los otros y son instrumentos al servicio de las estrategias. Presenta además una tabla en la que relaciona su uso desde una triple vertiente con su incidencia en el proceso educativo y el tipo de material y medios.

Señala en este caso, las posibilidades didácticas, las cuales son, entre otras:
  • Ayudan a la realización de proyectos educativos, curriculares, adaptando el trabajo a las necesidades educativas y organizativas del centro, así como a las necesidades e intereses del alumnado, atendiendo a la diversidad.
  • Responden a la concepción sobre educar, enseñar y a los planteamientos didácticos y metodológicos, permitiendo realizar las distintas secuencias de objetivos, contenidos, actividades, evaluación.
  • Permiten organizar y adaptar las actividades de motivación, de aplicación, de síntesis, de refuerzo, de ampliación y otras.
  • Favorecen el aprendizaje significativo, las relaciones interpersonales, el conocimiento de la realidad, la utilización de distintos lenguajes, la colaboración y cooperación.


Blanco[ii] por su parte, con respecto al empleo de los recursos que deben intervenir en el ambiente instruccional, refiere la tipología de varios autores, entre los cuales Bravo, que la enmarca en tres tipos. A saber.
  1. Apoyo a la exposición oral, donde se incluyen los medios tradicionales y de carácter fundamentalmente visual: Pizarra y sus variantes, Transparencias para retroproyector, Cartel, Diapositivas en formato fotoquímico y digital, Vídeo de baja elaboración como apoyo a la clase presencial, Sistemas de presentación con ordenador y Pizarra digital.
  2. Sustitución o refuerzo de la acción del profesor: Libros y apuntes, Vídeo educativo y Sistemas multimedia.
  3. Información continua y a distancia: Páginas Web, Videoconferencia, Correo electrónico, Chat y Sistema completo de teleformación.


Existe una tipología de recursos que responde a los requerimientos de la planificación del docente, en atención a sus características y funciones como apoyo al programa, facilitando la comprensión de las ideas.

¿Cómo organizar los recursos en el ambiente instruccional, teniendo en cuenta como se producen los aprendizajes?


Lo primero a considerar sería justamente la correspondencia de los recursos con el resto de componentes del ambiente instruccional, que indica la coherencia y pertinencia de la planificación didáctica con lo que se aspira se aprenda y sus resultados.

De allí que sea preciso organizar el ambiente instruccional a partir del objetivo del programa, con atención a la diversidad, las ayudas de diferente naturaleza y contenidos organizados que promuevan ese aprendizaje. Entonces, una vez definidos y diseñados los objetivos y contenidos, se piensa en los métodos y actividades de enseñanza, aprendizaje y evaluación, todo lo cual evidenciará los tipos y cantidad de recursos necesarios.


Solo después que se determinen las actividades y las pautas de la evaluación es que se seleccionan y organizan los recursos, en consonancia al cómo se producen los aprendizajes.


En esa planificación, el ambiente expresado en la dinámica de enseñanza aprendizaje, en concreto las estrategias y recursos, debe permitir al estudiante conectarse con el objeto de estudio, apoyar la apropiación de procedimientos y generalizaciones teóricas con pleno conocimiento de ello y de las relaciones fundamentales de los conceptos y situaciones estudiadas.

Esto puede lograrse, según Zilberstein[iii], al aplicar ciertos principios didácticos orientadores del trabajo escolar, estos son: la unidad de la teoría con la práctica, de lo concreto y lo abstracto, el carácter colectivo y científico de la enseñanza. Lo cual se corresponde con los principios de Merrill[iv] de integración, activación y aplicación.

¿Qué queremos obtener con el recurso? ¿Brindar información, motivar y abrir el debate, presentar simulaciones de situaciones o las reales, relacionar temas, demostrar la aplicabilidad del conocimiento, valorar el aprendizaje? La selección y su tratamiento va a depender de la respuesta a estos y otros interrogantes.


Con esta perspectiva, debemos realizar un plan general de recursos, comenzando por identificar las funciones de cada uno en el proceso enseñanza aprendizaje, de forma de asegurar toda su funcionalidad, que cada recurso no esté infravalorado y estimar el potencial didáctico (Vélaz[v]).

Las funciones de acuerdo a Vélaz pueden ser de: Introducción, Motivación, Información, Presentación y explicación de contenidos básicos y de ampliación, Clarificación o ampliación de conocimientos, Comunicación, Trabajo en equipo, Orientación y tutoría, Práctica o aplicación de lo aprendido, Evaluación,  Investigación.

Fundamentalmente, los recursos deben organizarse en apoyo a las tareas para que el estudiante pueda llegar a procesar la información en un nivel de pensamiento teórico, abstraer las relaciones, formular hipótesis, replantear situaciones, buscar soluciones y aplicar los conocimientos. 

Deben ser un continuo progresivo y secuencial atendiendo también al principio de la centralidad de la tarea y de la demostración (Merrill). En éste último, por ejemplo, es importante en ambientes virtuales la incorporación de videos y foros que permitan visualizar o exponer ciertas habilidades que de otra forma sería más complicado.

De igual forma, la participación a través de recursos que lo permitan posibilita el aprendizaje colaborativo, en la medida que se comparte o negocia con otros el conocimiento de cada uno, conformando una comunidad creadora de cultura (Bruner[vi]). Es un espacio, virtual o presencial, donde se pueden atender tanto las demandas, necesidades e intereses individuales como las grupales, las diferencias y la diversidad. Charles Leadbeater afirma que: la personalización a través de la participación hace posible la conexión entre lo individual y lo colectivo.

Desde la visión de los estudiantes, en tanto diversidad y personalización del aprendizaje, implica la posibilidad de disponer de variadas alternativas con la finalidad de cubrir un mayor espectro de individualidades, integrando al colectivo y sin olvidar que el avance de cada estudiante es atribuible más a su compromiso y persistencia que al medio o recurso usado.

En el texto precedente, he expuesto acerca del papel muy importante de los recursos en la planificación del proceso enseñanza aprendizaje. No obstante, no son su eje fundamental.



[i]  Moreno, I. (2004). La Utilización de Medios y Recursos Didácticos en el Aula.  
[ii]  Blanco, I. (2012). Recursos didácticos para fortalecer la enseñanza-aprendizaje de la economía.  
[iii]  ZILBERSTEIN, J. (2002). Principios Didácticos en un Proceso de Enseñanza Aprendizaje que instruya y eduque
[iv]  Zapata-Ros, M. (2013). Analítica de aprendizaje y personalización. Universidad de Alcalá de Henares.
[v]  Vélaz, C. (2003). La “Mediación Múltiple”: Creación de un sistema de enseñanza/aprendizaje a distancia a partir del diseño de un plan general de recursos didácticos de la disciplina. En Revista Iberoamericana de Educación a Distancia. Vol. 6 N° 2.
[vi]  Bruner, J. (1989). Acción, Pensamiento y Lenguaje. España: Alianza. Traducción de Tomás del Amo Martín. 
* Adaptada de Pixabay

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