¿Has
notado que tus estudiantes parecen concentrarse mejor cuando dibujan,
garabatean o manipulan algo?
La
evidencia desde la neurociencia demuestra que nuestro sistema nervioso prioriza
la información sensorial y motora que proviene de las manos para equilibrar los
estados emocionales y potenciar la retención a largo plazo.
En
esencia, cuando las manos trabajan, el ruido mental se apaga, abriendo paso a
un estado de autoconfianza y de flujo creativo, donde el aprendizaje surge.
Manos
ocupadas, mentes despiertas
Las
actividades manuales son una potente herramienta cognitiva que optimiza la
manera en que el cerebro procesa y archiva la información. María Montessori ya
afirmaba hace un siglo que la mano es el instrumento de la inteligencia.
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