En
el dinámico escenario educativo del siglo XXI, la educación permanente es la
piedra angular de toda transformación. Vivimos en una realidad compleja y
cambiante que exige más que acopiar conocimientos, desarrollar herramientas
para afrontar nuestro entorno de forma proactiva y constructiva.
La respuesta reside en la autogestión del aprendizaje, proceso que hace visible la
competencia aprender a aprender.
Abordar
esa meta solo es posible desde un enfoque competencial. Este marco integral
permite comprender y desarrollar el aprender a aprender, preparando a nuestros
estudiantes para un mundo que demanda adaptación y aprendizaje constante.
¿Qué es el enfoque competencial?
En
otras publicaciones ya hemos visto, que el enfoque competencial se centra en el
desarrollo integral de conocimientos, habilidades, actitudes y valores aplicables
en diversos escenarios de nuestra vida. Se fundamenta en los cuatro pilares
propuestos por la UNESCO: conocer, hacer, ser y convivir, llevándolos un paso
más, hacia el saber actuar. Veamos…
Ø Saber
conocer: Adquirir y comprender los saberes.
Ø Saber
hacer: Aplicar habilidades e instrumentos sobre el entorno.
Ø Saber
ser:
Actitudes y características personales que facilitan aplicar los dos anteriores
al aprender.
Ø Saber
convivir: Conjugar los tres saberes anteriores para actuar con
responsabilidad y equidad en grupo.
Las competencias no son abstractas; se manifiestan en la acción y en la participación en escenarios reales y complejos. Al integrar el saber conocer, saber hacer, saber ser y saber convivir, el estudiante se convierte en un aprendiz activo capaz de regular su propio proceso.
Ejemplo
práctico en el aula:
Para
visualizar cómo se manifiesta una competencia, expongo un proyecto de Ciencias
Sociales sobre el Análisis histórico y ciudadanía activa.
|
Reto contextual: Comprender el impacto de la independencia del país en la comunidad local actual. La actuación esperada: Investigación de archivos, entrevistas a historiadores y análisis de valores actuales (libertad, justicia) y si se reflejan -o no- en problemáticas actuales del barrio, como el acceso a servicios públicos o la participación ciudadana. Manifestación de la competencia: ü Saber
conocer: Investigación de hechos históricos. ü Saber
hacer: Uso de técnicas de investigación y creación de un documental o una
exposición. ü Saber
ser: Desarrollan un pensamiento crítico, valoran la perspectiva histórica y
actúan con autonomía y curiosidad. ü Saber
convivir: Trabajo en equipo, debate de ideas de forma respetuosa y empatía
con la comunidad. |
Este
ejemplo muestra como la competencia se vuelve visible y evaluable a través de
una actuación concreta que integra conocimientos, habilidades y actitudes en un
contexto real. Debe ser el propósito de la enseñanza; al menos, es lo que se
espera en un enfoque competencial.
Cambios en los roles del docente y del estudiante
Trabajar
por competencias implica un proceso progresivo, constructivista, de formación
integral centrado en el estudiante. Requiere un cambio de mentalidad y enfoque.
Como docentes, pasamos a ser diseñadores de experiencias de aprendizaje y
facilitadores del desarrollo integral. Para ello, debemos:
Ø Priorizar
el aprendizaje activo: Utilizar metodologías -como el Aprendizaje
Basado en Proyectos o Problemas, el Estudio de Casos- para movilizar recursos
en desafíos auténticos.
Ø Conectar
el aula con el mundo: Crear puentes entre el contenido curricular
y la vida de los estudiantes, demostrando la relevancia y aplicabilidad de lo
que aprenden.
Ø Fomentar
la metacognición: Implementar rutinas de pensamiento y diarios
de aprendizaje, donde los estudiantes reflexionen sobre su aprendizaje (Lee Escalera de metacognición y contrato de aprendizaje: dos claves para aprender a aprender)
Ø Evaluar
para aprender: Utilizar rúbricas, portafolios y
autoevaluaciones que valoren el proceso, no solo el resultado.
Piensa en
tu experiencia ¿Cómo trabajas este enfoque en tus clases? Comenta y aprendamos juntos.
A
continuación, haremos una distinción entre las competencias con las capacidades
y habilidades, dado que es común confundir estos términos, pero
distinguirlos es vital para diseñar procesos de aprendizaje efectivos. Veamos
un resumen.
Lee Capacidades, habilidades y competencias ¿En qué difieren?
Destacado comparativo entre capacidad, habilidad y
competencia
|
Característica |
Capacidad |
Habilidad |
Competencia |
|
Naturaleza |
Potencial innato. |
Destreza desarrollada. |
Integración de saberes aplicados. |
|
Componente |
Principalmente innato. |
Se desarrolla con práctica. |
Incluye conocimientos, habilidades y
actitudes. |
|
Foco |
Potencial para hacer algo. |
Saber hacer algo bien (el cómo). |
Saber actuar efectivamente en un
contexto. |
|
Ejemplo |
Facilidad para los números. |
Calcular porcentajes rápidamente. |
Gestionar el presupuesto de un proyecto. |
Como
información adicional, comparto el artículo Diario de
aprendizaje y portfolio, herramientas de evaluación de competencias.
Aprender a aprender. Consideraciones finales
Esta
competencia implica autorregular el propio proceso de aprendizaje. No es solo
tener las condiciones, sino saber cuándo, cómo y por qué aplicarlas, adaptándolas
a la situación. Implica la movilización consciente de todos nuestros recursos
internos para resolver problemas reales.
Así,
el aprendiz se convierte en el protagonista de su formación, capaz de
planificar, supervisar y evaluar su camino de aprendizaje de manera continua y
consciente. En esta competencia son vitales el empleo de estrategias:
Ø Motivacionales:
Fomentan la curiosidad y la motivación intrínseca.
Ø Cognitivas: Posibilitan
el procesamiento de la información de manera efectiva.
Ø Metacognitivas: Promueven
la consciencia del propio proceso de aprendizaje para ejecutarlo
voluntariamente.
Lo anterior implica que debemos aprender sobre esas estrategias y aprender a identificar cuáles son más útiles en nuestro propio proceso de aprendizaje.
¿Por qué el enfoque competencial es fundamental en el aprender a aprender?
Ø La
integración de saberes prepara al estudiante para una realidad compleja que
demanda adaptación constante.
Ø Permite
desarrollar herramientas para afrontar el entorno de forma proactiva.
Ø La
autogestión del aprendizaje solo se hace posible y visible a través de este
marco integral.
En
conclusión, aprender a aprender es una competencia que involucra estrategias
motivacionales, cognitivas y metacognitivas. Al dominar dicha competencia, el
aprendiz se convierte en el protagonista de su formación, capaz de navegar
las complejidades del mundo con determinación, autonomía y resiliencia.
Imagen generada por Gemini para esta publicación

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