En
el dinámico escenario educativo del siglo XXI, la educación permanente es la
piedra angular de toda transformación. Vivimos en una realidad compleja y
cambiante que exige más que acopiar conocimientos, desarrollar herramientas
para afrontar nuestro entorno de forma proactiva y constructiva.
La respuesta reside en la autogestión del aprendizaje, proceso que hace visible la
competencia aprender a aprender.
Abordar
esa meta solo es posible desde un enfoque competencial. Este marco integral
permite comprender y desarrollar el aprender a aprender, preparando a nuestros
estudiantes para un mundo que demanda adaptación y aprendizaje constante.
¿Qué es el enfoque competencial?
En
otras publicaciones ya hemos visto, que el enfoque competencial se centra en el
desarrollo integral de conocimientos, habilidades, actitudes y valores aplicables
en diversos escenarios de nuestra vida. Se fundamenta en los cuatro pilares
propuestos por la UNESCO: conocer, hacer, ser y convivir, llevándolos un paso
más, hacia el saber actuar. Veamos…
